Información clara, empática y fundamentada para asistir a las familias en las decisiones posteriores a la partida de un ser querido y el destino digno de sus cenizas.
En momentos de profundo dolor emocional, tomar decisiones prácticas puede resultar abrumador. En Criptas Catedral Tijuana brindamos una orientación serena y respetuosa.
Conservar las cenizas en el hogar o dispersarlas en la naturaleza suele responder a un deseo inicial de cercanía, pero con el transcurso de los años suele generar angustia en los descendientes, desamparo o riesgo de olvido. Contar con un nicho cinerario en una cripta o columbario eclesiástico asegura un punto de referencia físico, solemne e inalterable donde las generaciones presentes y futuras pueden acudir a recordar, orar y honrar la memoria familiar.
La Iglesia autoriza plenamente la cremación siempre que no haya sido elegida por razones contrarias a la fe cristiana. Sin embargo, establece expresamente que las cenizas del difunto deben reposar en un lugar sagrado (cementerio, templo o columbario autorizado), prohibiendo su dispersión en el aire, tierra o agua, así como su división entre familiares o su conservación indefinida en domicilios particulares.
El columbario eclesiástico da cumplimiento pleno a esta prescripción canónica, rodeando a las cenizas de la bendición litúrgica y la oración perpetua de la Iglesia.
Para formalizar el depósito de una urna cineraria en nuestras instalaciones se requiere presentar:
Nuestro equipo administrativo se encarga de verificar la documentación y asentar la correspondiente partida canónica en el Libro de Sepulturas del Memorial.
Elegir y reservar el nicho cinerario familiar en vida es una de las decisiones más generosas que una persona puede tomar para evitar a sus cónyuges e hijos tener que resolver trámites engorrosos en medio del dolor del fallecimiento. Nuestro plan de concesión anticipada permite abonar el espacio con tranquilidad y fijar la ubicación preferida en el claustro o galería.